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¿Es el verano un mal momento para hacerse tratamientos estéticos? Mitos y realidades

2 ago
4 min de lectura

Cada verano recibo la misma pregunta en consulta:

"Doctora, mejor espero a septiembre para hacerme cualquier tratamiento, ¿no?"

Es una duda muy frecuente y completamente comprensible. Durante años hemos escuchado que el verano y la medicina estética son incompatibles, pero la realidad es bastante diferente.

Como ocurre con casi todo en medicina, la respuesta no es un simple sí o no.

La pregunta correcta no es si es verano o invierno, sino qué tratamiento queremos realizar, en qué tipo de piel y bajo qué circunstancias.


La medicina estética ha evolucionado enormemente en los últimos años. Hoy disponemos de tecnologías más seguras, protocolos más personalizados y un mayor conocimiento sobre cómo adaptar cada tratamiento al estilo de vida del paciente.


Mito 1: "En verano no se puede hacer medicina estética"


Falso.

Existen numerosos tratamientos que pueden realizarse con total seguridad durante el verano cuando están correctamente indicados y supervisados por un médico.


Entre ellos encontramos:

  • Neuromoduladores (toxina botulínica).

  • Ultherapy Prime.

  • Bioestimuladores de colágeno en pacientes seleccionados.

  • Aerolase Neo, una tecnología láser que permite tratar diferentes patologías cutáneas con un perfil de seguridad muy elevado incluso en fototipos altos y pieles bronceadas.

  • Tratamientos destinados a mejorar la hidratación y la calidad de la piel.


Lo importante no es la estación del año, sino realizar una correcta valoración médica.

No todos los pacientes tienen el mismo tipo de piel, ni las mismas costumbres, ni la misma exposición solar. Por eso un mismo tratamiento puede ser adecuado para una persona y no serlo para otra.


Mito 2: "Después de un tratamiento me van a salir manchas"


No necesariamente.


La hiperpigmentación postinflamatoria aparece cuando existe una respuesta inflamatoria importante y la piel se expone de forma inadecuada a la radiación ultravioleta.


Por este motivo, algunos procedimientos que producen una renovación intensa de la superficie cutánea requieren una selección cuidadosa del momento en el que se realizan y un estricto cumplimiento de las recomendaciones posteriores.


Sin embargo, muchos tratamientos actuales respetan la integridad de la piel o presentan tiempos de recuperación mínimos, por lo que pueden realizarse durante el verano siempre que exista una adecuada fotoprotección y un seguimiento médico.


Mito 3: "Con ponerme protector solar es suficiente"

El protector solar es una herramienta imprescindible, pero no sustituye al sentido común.


Su eficacia depende tanto del producto como de la forma en la que lo utilizamos.


Para conseguir una protección adecuada es recomendable:

  • Aplicarlo en cantidad suficiente.

  • Reaplicarlo cada dos horas durante la exposición solar.

  • Utilizar sombreros, gafas de sol y buscar la sombra siempre que sea posible.

  • Evitar la exposición durante las horas centrales del día.

  • Recordar que el agua, la arena o incluso el pavimento reflejan parte de la radiación solar.


La mejor rutina de cuidado de la piel siempre combina fotoprotección, antioxidantes, hidratación y hábitos saludables.


¿Hay tratamientos que prefiero planificar para otoño?


Sí, aunque con muchos matices.

Los tratamientos que producen una renovación más intensa de la piel, como determinados láseres ablativos o algunos peelings médicos profundos, suelen beneficiarse de realizarse en épocas con menor exposición solar. Esto facilita el postoperatorio, mejora la recuperación y disminuye determinados riesgos.

Sin embargo, esto no significa que todos los tratamientos despigmentantes deban esperar obligatoriamente hasta septiembre.

En pacientes adecuadamente seleccionados es posible comenzar protocolos de despigmentación durante el verano utilizando pautas más conservadoras, reforzando la fotoprotección y adaptando la intensidad del tratamiento al estilo de vida del paciente. Posteriormente, durante el otoño e invierno, estos protocolos pueden intensificarse para potenciar los resultados.

Lo mismo ocurre con muchos otros tratamientos: no existe una fecha universal para realizarlos, sino una indicación individualizada para cada persona.


Entonces… ¿debo esperar a septiembre?


Depende de cuál sea tu objetivo.

Si deseas mejorar la flacidez facial, redefinir el óvalo, tratar la rosácea, prevenir el envejecimiento o mejorar la calidad de la piel, probablemente existan opciones que puedan realizarse perfectamente durante los meses de verano.

Si, por el contrario, buscas una renovación cutánea muy intensa, tratar determinadas cicatrices o realizar procedimientos ablativos, es posible que obtengamos un mejor rendimiento planificándolos para los meses de otoño.

Por eso resulta tan importante realizar una valoración médica antes de decidir cualquier tratamiento.


Cada paciente tiene su propio calendario

Una de las ideas que más me gusta transmitir a mis pacientes es que la medicina estética no debería basarse en reglas rígidas.

No existen tratamientos "de verano" o tratamientos "de invierno".

Existen pacientes diferentes, con necesidades diferentes y estilos de vida diferentes.

Nuestra labor como médicos consiste precisamente en valorar cada caso, conocer los objetivos del paciente, entender sus hábitos y diseñar un plan terapéutico seguro, realista y personalizado.

Ese plan puede comenzar en julio, continuar en septiembre y completarse durante el invierno. O puede realizarse íntegramente en verano si las circunstancias lo permiten.

La clave no está en el calendario.

La clave está en el diagnóstico.



El verano no tiene por qué ser una pausa en el cuidado de tu piel.

Con un diagnóstico adecuado, una correcta selección del tratamiento y un compromiso real con la fotoprotección, muchos procedimientos pueden realizarse de forma segura durante esta época del año.


La medicina estética moderna ya no trabaja siguiendo un calendario fijo. Trabaja siguiendo la ciencia, la experiencia clínica y las necesidades de cada paciente.

Porque el mejor tratamiento no es el que marca la estación del año.

Es el que está indicado para ti, en el momento adecuado y con un protocolo diseñado específicamente para tu piel.


Gracias por acompañarme hasta el final de este artículo.

Espero haber resuelto algunas de las dudas más frecuentes sobre la medicina estética durante el verano y, sobre todo, haber transmitido una idea que considero fundamental: no existen tratamientos buenos o malos según la época del año, sino tratamientos correctamente indicados para cada paciente.


La medicina estética ha evolucionado hacia un enfoque mucho más personalizado, donde el diagnóstico, la planificación y el criterio médico son los verdaderos protagonistas.


Mi deseo es que este blog sea un espacio donde puedas encontrar información rigurosa, clara y basada en la evidencia científica, para que puedas cuidar tu piel con confianza y tomar decisiones informadas.


Dra. Lorena Arrien

Medicina Estética & Well-Aging

 
 
 

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